Los datos del Observatori del Treball del primer trimestre de 2026 rompen una racha: la ocupación en el sector TIC catalán cayó un 13,3 % respecto al trimestre anterior, 25.700 personas menos. En términos interanuales el descenso es leve, un 0,3 %, pero es el primero desde 2022.
El sector agrupa hoy 166.200 personas, el 4,3 % de la ocupación catalana. Sigue siendo mucho. Lo relevante no es la cifra: es que después de años de subidas fuertes, la contratación técnica ha dejado de dar por hecho que siempre habrá más.
Una anomalía que llevamos años aprovechando
Construimos desde Manresa. No por romanticismo comarcal, sino porque durante mucho tiempo fue una ventaja de costes y de rotación que nadie miraba. Contratar a un ingeniero en el Bages ha sido siempre más fácil de retener que contratarlo en el centro de Barcelona, donde cada seis meses le llega una oferta mejor.
Esa ventaja tenía fecha de caducidad y el teletrabajo la aceleró: cuando la competencia por un perfil pasa a ser global, la distancia deja de protegerte. Lo que hemos aprendido es que el territorio no retiene a nadie por sí mismo. Retiene el proyecto.
Lo que sí se puede ofrecer fuera de la capital
Una empresa mediana en una ciudad mediana no puede competir en salario con una multinacional. Puede competir en tres cosas que en las grandes estructuras se pierden:
- Ver el efecto de lo que haces. En un equipo de doce personas, quien programa una integración habla con quien la usa. En uno de mil doscientas, no.
- Decidir de verdad. No participar en la decisión: tomarla, y responder de ella.
- Cambiar de terreno sin cambiar de empresa. Un grupo con varias compañías permite pasar de telecomunicaciones a inmobiliario o a inteligencia artificial sin empezar de cero.
Ninguna de las tres aparece en un portal de empleo, y las tres son la razón real por la que la gente se queda.
El dato que conviene mirar dos veces
Según ACCIÓ, la economía digital catalana reúne 28.122 empresas y 218.598 personas ocupadas, con una facturación de 41.495 millones de euros. Hay un dato dentro de ese informe que dice más que los totales: el 46 % de esas empresas se han creado en la última década.
Es un tejido joven. Y un tejido joven concentrado en pocos kilómetros es frágil, porque comparte proveedores, comparte clientes y compite por las mismas personas. La diversificación territorial no es una política de equilibrio: es una forma de reducir riesgo.
Qué haría distinto ahora
Si tuviera que montar hoy un equipo técnico fuera de Barcelona, dejaría de vender calidad de vida. Es cierto y no convence a nadie que esté decidiendo su carrera. Vendería la parte incómoda: aquí vas a tener más responsabilidad de la que te toca por experiencia, y vas a equivocarte en cosas que se notan.
A mucha gente eso la ahuyenta. La que se queda suele quedarse años.
Un trimestre malo no es una tendencia. Pero sí es el primer aviso en cuatro años de que el talento técnico ha dejado de ser un recurso que simplemente aparece.