El Digital Talent Overview 2025 recoge un dato que conviene mirar dos veces. Entre 2016 y 2024, el número de mujeres contratadas como especialistas TIC en Europa pasó de 1,1 millones a 2 millones: casi un millón de profesionales más en ocho años. Y sin embargo siguen siendo el 19,5 % del total. Ningún país de la Unión supera el 30 %.

Es la definición exacta de un problema estructural: el numerador crece y la proporción no se mueve, porque el denominador crece igual de rápido.

Donde se pierde

El mismo informe da la pista. En el curso 2023-2024, más de 21.500 estudiantes se matricularon en grados TIC en Barcelona, y las mujeres representaron el 18,4 % de los titulados. La proporción del mercado laboral es prácticamente la misma que la de las aulas.

Eso significa que las empresas no estamos empeorando una cifra: la estamos heredando. Y también significa que ninguna política de contratación va a arreglar por sí sola algo que se decide seis años antes de la primera entrevista.

Lo que sí depende de nosotros

He estado en muchos comités donde la conversación acaba en «es que no se presentan candidatas». A veces es verdad. Casi siempre es una descripción del problema disfrazada de conclusión.

Tres cosas que sí están en nuestra mano y que hemos comprobado que cambian el resultado:

  • Revisar quién escribe la oferta. Una descripción con doce requisitos «imprescindibles» filtra por confianza, no por competencia. Y la confianza no está repartida igual.
  • Mirar la lista antes de cerrarla. Si en una terna final no hay ninguna mujer, la pregunta no es sobre la terna. Es sobre dónde se ha buscado.
  • Contar la promoción, no solo la entrada. Contratar es la parte fácil. El dato que duele es cuántas de las que entraron hace cinco años siguen y en qué puesto.

Por qué importa para el producto

Se argumenta con justicia y se debería argumentar también con producto. Un equipo que comparte edad, formación y trayectoria comparte también los puntos ciegos. Y los puntos ciegos de un equipo técnico acaban en el producto: en el formulario que presupone una situación familiar, en el caso de uso que nadie previó, en la accesibilidad que se recuerda al final.

No hace falta apelar a nada más elevado. Un equipo homogéneo se equivoca de forma homogénea, y esos errores son los más difíciles de detectar desde dentro.

El ritmo también se ha frenado

Barcelona contaba en 2024 con 129.608 profesionales digitales, el 6 % de la ocupación total de la ciudad. Es una base sólida, pero el crecimiento pasó del 12,4 % en 2023 al 6 % en 2024.

Cuando un mercado se desacelera, la diversidad suele ser lo primero que se aparca: se contrata menos y se contrata a lo seguro. Es comprensible y es exactamente el momento en que la decisión tiene más consecuencias, porque las plantillas que se forman en los años de freno son las que dirigirán en los de expansión.

Casi un millón de mujeres más en ocho años y el mismo 19,5 %. Si dentro de otros ocho la cifra sigue ahí, no habrá sido por falta de datos.