El Reglamento (UE) 2023/2854, conocido como Data Act, es directamente aplicable en toda la Unión desde el 12 de septiembre de 2025. Entre otras cosas, obliga a facilitar el cambio de proveedor de servicios de tratamiento de datos y limita las cláusulas que lo dificultan. Y el 12 de septiembre de este año entran en juego los requisitos de diseño para el acceso a datos de productos conectados.
Se ha contado sobre todo como una norma de cumplimiento. Me parece más interesante leerla como lo que es: el final de un modelo de negocio.
El bloqueo por datos era una estrategia
Durante veinte años, buena parte del software empresarial se ha sostenido sobre una idea sencilla: entrar es fácil, salir es caro. No por el precio de la licencia, sino por lo que cuesta recuperar tus datos en un formato que sirva para algo.
Cualquiera que haya migrado un CRM sabe de qué hablo. La exportación existe, es técnicamente correcta y es inservible: faltan las relaciones, faltan los históricos, y reconstruirlo cuesta más que quedarse. Eso no era un defecto. Era el producto.
Qué cambia de verdad
La norma no obliga a que migrar sea gratis ni instantáneo. Obliga a que sea posible sin obstáculos artificiales, y eso desplaza el terreno de juego. Si un cliente puede irse con sus datos en condiciones razonables, el proveedor tiene que darle motivos para quedarse.
Es una noticia excelente para quien construye producto y una mala noticia para quien vive de la fricción.
Lo que hacemos nosotros con esto
Cuando diseñamos un motor que van a compartir varias compañías del grupo, hay una regla que aplicamos desde el principio: los datos del cliente tienen que poder salir completos y con sentido, aunque el cliente sea una empresa nuestra.
Suena contraintuitivo. Sirve para tres cosas concretas:
- Obliga a modelar bien. Un modelo de datos que no se puede exportar entero suele ser un modelo que nadie entiende del todo.
- Permite cambiar de pieza sin rehacer el sistema. Si mañana un componente deja de convenir, se sustituye. Sin exportación limpia, cada componente es permanente.
- Quita la tentación. Un equipo que sabe que el cliente puede irse construye pensando en que no quiera.
La parte que casi nadie ha mirado
Los requisitos de diseño para productos conectados que llegan en septiembre afectan a mucha más gente de la que cree. No hablamos solo de maquinaria industrial: cualquier equipo que genere datos de uso y esté vinculado a un servicio entra en el perímetro.
Para un operador de telecomunicaciones, eso incluye el router de casa del cliente. Los datos de rendimiento de ese equipo dejan de ser exclusivamente nuestros, y hay que decidir ahora cómo se entregan.
Interoperar cuesta y compensa
Nada de esto es gratis. Diseñar para la portabilidad añade trabajo y elimina atajos. A cambio, elimina también la deuda más silenciosa que acumula una empresa de software: la de haber construido algo de lo que ni ella misma puede salir.
La ley ha convertido en obligación lo que era buena arquitectura. Quien ya lo hacía no tiene que cambiar nada; el resto tiene un año largo de trabajo.